El modelo energético chino

Los cambios en la combinación energética de China en medio del empuje del presidente Xi Jinping por una “revolución energética” tienen el potencial de acelerar la transición global de los combustibles fósiles a fuentes de energía limpia, según un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energía. El país ha tratado de alejarse del carbón y otros combustibles fósiles para abordar un problema de contaminación que ocasiona millones de muertes prematuras y fomenta el desarrollo económico fuera de la industria pesada. China también ha tratado de posicionarse como líder mundial en la lucha contra el cambio climático.

Para ello, China instalará un tercio de la nueva energía solar y eólica en las próximas décadas, mientras su consumo de carbón sigue disminuyendo, según el informe. También generará una cuarta parte del crecimiento de la demanda mundial de gas natural, suponiendo que el país continúe implementando las políticas actuales y siga adelante con las medidas anunciadas. Y, a pesar de un empuje concertado para los vehículos eléctricos, se espera que el país se convierta en el mayor consumidor mundial de petróleo hacia 2030.

Un referente mundial en energía

Los cambios energéticos en China se hacen sentir a nivel mundial y esos desarrollos reverberarían rápidamente, paralizando a los productores de carbón que dependen de las exportaciones a China y expandiendo el mercado de tecnologías de energía limpia en China, según el informe. Sin embargo, gran parte de la inversión en energía limpia podría permanecer en China, como resultado de la actual postura del gobierno que invierte miles de millones en una amplia gama de nuevas tecnologías energéticas.

Los cambios en China subrayan una transición global más amplia hacia las fuentes de energía renovables ya en marcha. El coste de la energía solar y eólica se ha reducido en un 70% y un 25%, respectivamente, desde 2010. A nivel mundial, se espera que las energías renovables representen el 40% de la generación de electricidad para 2040.

Estados Unidos se beneficiaría de la nueva demanda de gas natural de China a medida que el país amplíe sus exportaciones del recurso natural en los próximos años. Estados Unidos ya es un exportador neto de gas natural – una tendencia que ha sido posible gracias a la revolución de los esquisto y a la rotura de las pizarras – y se espera que aumente sus exportaciones. También se espera que Estados Unidos se convierta en un exportador neto de petróleo en la próxima década.

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