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Mobiliario urbano que produce energía renovable

El mobiliario urbano ha de responder a las necesidades de la sociedad, ya que él es el responsable de que nuestros espacios urbanos sean funcionales, cómodos, agradables e incluso sostenibles. Y por lo que respecta a la sostenibilidad, no solo es importante que se mejore su eficiencia y se produzcan a base de materiales sostenibles y reciclables, lo que hoy por hoy no es ninguna novedad en nuestro país y en el urbanismo europeo en general, sino que además las ciudades, como grandes consumidoras de energía que son, necesitan satisfacer la demanda por lo que es básico que éstas se conviertan en autosuficientes energéticamente hablando, una de las propuestas para ello es el incorporar mobiliario urbano que genere energía renovable supone un gran avance no sólo en el campo del mobiliario urbano sino también en la sostenibilidad de las ciudades y que la señalización vial, por ejemplo, forme parte de una manera activa en la producción de energía.

Según datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) la demanda de energía de aquí a 15 años habrá crecido un 40%, de manera que es importante encontrar nuevas formas de generar energía renovable, así como transformar el mobiliario urbano en generador de energía es algo que puede suponer toda una revolución. El proyecto Enercity es una gran muestra ello su principal objetivo es crear productos de mobiliario urbano que sean fotovoltaico flexible y así pueda producir electricidad. Crear energía renovables supone no contaminar con la producción y que sean de bajo coste.

Cómo generar energías limpias

Enercity lo que hará es convertir elementos urbanos clásicos como marquesinas, papeleras, farolas, toldos, o bancos en objetos que generarán energía. También se desarrollará el proceso de fabricación de paneles solares flexibles de modo que se extrapole a escala industrial con un precio de producción más bajo al resto de las tecnologías fotovoltaicas existentes.

Este proyecto en el que participan las empresas FCC y CETEMMSA fue presentado en la Smart City Expo World Congress de Barcelona y cuenta con un presupuesto global de 1,4 millones de euros y una duración de cuarenta meses, y supondrá la posibilidad de un mayor número de emplazamientos dotados de tecnología fotovoltaica en la sociedad urbana, lo que aportará un valor añadido al mobiliario urbano.

Otra de las posibilidades que contempla el proyecto es hacer lo mismo con los parques de juego infantiles, ya que muchas estructuras cuentan con partes altas en la que se podrían instalar paneles solares y así contar con más microgeneradores de energía.

Las ciudades inteligentes que comienzan a consumir energía que ellas mismas generan deben empezar a ser la tónica general y no la excepción. Si queremos dar un paso hacia la sostenibilidad y ser más respetuosos con el medio ambiente, todos debemos hacer lo que esté en nuestra mano. Si queremos que las generaciones venideros se encuentren un planeta hecho y derecho, hay que arrimar el hombro y apoyar todo tipo de iniciativas.

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